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Hay
que tener en cuenta que la silla de ruedas se debe considerar
como una prolongación de uno mismo, un sustituto de la potencia
muscular perdida, que ahorra energía, concede independencia, y
permite ocupar una posición en el mundo que nos rodea.
Son
elementos clave para personas con ausencia de movilidad en las
piernas, que facilitan su traslado por un cuidador o su autonomía
y el desarrollo de una vida activa cuando las condiciones personales lo permiten.
A
la hora de adquirir un elemento de transporte, es de vital
importancia tener en cuenta la posición que ocupará el
discapacitado en el elemento, ya que una posición correcta
ayudará a prevenir deformidades, contracturas, edemas y decúbito.
Además una buena posición estimula el mantenimiento de la
salud y se contribuye a prevenir futuras discapacidades.
Principales
beneficios de una posición correcta en un elemento de
transporte:
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Máximo nivel de
comodidad
-
Mayor seguridad y menor
riesgo de limitaciones
-
Mejor movilidad
-
Máximas funciones de
independencia
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Mejor condición médica
-
Buena integridad de la piel
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Mejor control muscular y de
la postura
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Deformidades físicas y
dolores minimizados o retardados
-
Mejor orientación del cuerpo
Las
sillas de ruedas estándar

Son
las clásicas sillas de ruedas que pueden estar fabricadas en
acero o aluminio y que se dividen en dos grupos principales:
-
Las autopropulsadas, con ruedas traseras grandes para
facilitar el traslado autónomo.
-
Las guiadas, con ruedas traseras
mas pequeñas que
precisan la ayuda de un cuidador.
CONSEJOS
PARA LOS QUE AYUDAN
Plegado
de la silla:
Quitar primero el
cojín del
asiento, y tirar del asiento hacia arriba, por el centro, por
delante y por atrás.
No levantar la silla por
los brazos. Es probable que se nos queden en las manos.
Apertura:
-
Para abrir la silla, con
los dedos hacia el centro del asiento, empujar los lados de éste
con las palmas de las manos.
-
No introducir los dedos
entre la estructura y el asiento, o quedarán aplastados.
Para
meter la silla en el maletero del coche:
-
Colocar la silla plegada
cerca del maletero, paralela al mismo.
-
No doblar la espalda;
mantenerla derecha y doblar las rodillas.
-
Coger la silla por los
tubos de la estructura, no por los brazos o partes móviles.
Mantener una mano adelantada y la otra atrás.
-
Levantar la silla
verticalmente, enderezando las piernas. Equilibrar la silla en
el borde del maletero.
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Con todo el peso sobre las
ruedas, apoyadas en el borde del maletero, inclinar la silla
hacia arriba. Cuando esté casi horizontal, introducirla en el
maletero.
Para
llevar una silla por la acera y bajar el bordillo:
-
Colocar el pie en la
palanca de inclinación. Sujetar bien los agarraderos, e
inclinar la silla hacia atrás.
-
Bajar el bordillo con
suavidad. Hay que aguantar parte del peso, y conviene arquear
la espalda y doblar las rodillas.
-
Es muy importante que las
dos ruedas de atrás toquen el suelo al mismo tiempo.
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Otro método es girar la
silla, de espaldas al bordillo, y bajar primero las ruedas de
atrás y luego las delanteras.
Para
subir el bordillo:
-
Colocar el pie en la
palanca de inclinación y levantar las ruedas delanteras.
Calcular con cuidado la distancia; hay que evitar empujar las
ruedas delanteras contra algún borde o irregularidad.
-
Una segunda persona puede
ayudar a levantar la silla, agarrando uno de los asideros y la
barra que hay bajo el brazo. Hay que coordinar los
movimientos, por medio de una señal.
-
En ocasiones, el pasajero
puede ayudar a controlar la silla, sujetando las ruedas
traseras.
Para
subir una silla por una escalera:
-
Aunque una persona muy poco
pesada, o un niño, puede ser subida por un solo ayudante,
generalmente se necesitarán dos.
-
Colocar la silla
perpendicular al pie de la escalera, con la espalda hacia los
escalones. Inclinar la silla hacia atrás.
-
Sujetando con fuerza,
colocar un pie en el primer escalón, echar hacia atrás el
hombro de ese lado, y levantar la silla tirando de ella. Un
segundo ayudante permanece delante para sujetar y levantar la
silla cuando ésta sube el escalón, sujetando el armazón por
debajo de los brazos.
-
Repetir con el segundo
escalón, asegurándose de que el equilibrio es bueno. Echar
el peso hacia atrás y tirar de nuevo.
Para
bajar una silla por una escalera:
-
No trate de bajar una silla
por una escalera a menos que esté absolutamente seguro de que
puede controlar perfectamente el peso de la persona sentada.
-
Agarrar los asideros,
adelantar lentamente la silla, controlando el movimiento hacia
delante y hacia abajo, al pasar por el borde del escalón.
Emplear el propio cuerpo como freno en lo alto del escalón,
sin esperar a que la silla caiga.
-
Párese a descansar entre
escalones.
-
Trate de conseguir otro
ayudante siempre que sea posible. Esta segunda persona se
coloca delante, más abajo, sujeta la silla por debajo de los
brazos, frenando y equilibrando el descenso.
Las
sillas de ruedas para la vida activa

Se
trata de sillas de ruedas muy ligeras y con formas variadas,
adaptadas a la función especifica que se desee desarrollar. Están
pensadas especialmente para personas autosuficientes o aquellas
que practican algún tipo de deporte.
Las
sillas de ruedas eléctricas y especiales

Las
sillas de ruedas eléctricas están especialmente pensadas para
personas con lesiones medulares altas, para personas mayores o
para largos desplazamientos. Se pueden dirigir con la mano, el
mentón o la lengua en función del nivel de lesión e incluso
pueden dirigirse con la voz o movimientos de la cabeza. También
existen sillas especiales para subir escaleras, para la
bipedestación, infantiles, etc. Que se adaptan a las
necesidades especificas de cada persona.
Los
scooters

Son
vehículos de transporte especiales con
tres o cuatro ruedas, para personas con capacidad de marcha
reducida. Existen algunos modelos con rampa trasera que permiten
la incorporación de una silla de ruedas sin necesidad de
transferencia.
Los
accesorios para el transporte

Existen
una gran variedad de elementos para facilitar el transporte y la
accesibilidad (por ejemplo: las rampas, ya sean fijas o telescópicas)
o par mejorar la comodidad (por ejemplo: los almohadones, las
bandejas, etc.)
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